
El lugar donde se implanta el edificio está fuertemente condicionado por diversos elementos naturales que determinan las decisiones iniciales del proyecto. En primer lugar, la presencia de la acequia constituye una condición estructurante del sitio. Este elemento hídrico establece una franja de protección que obliga a aislar el proyecto aproximadamente 15 metros respecto a su eje, configurando así un límite físico y ambiental que orienta la implantación general del edificio.
Por otra parte, el predio se localiza en uno de los puntos más altos del campus universitario, condición que hace evidente una topografía acentuada que desciende progresivamente hacia los sectores contiguos. Esta característica del terreno, sumada a la presencia de importantes especies arbóreas consolidadas, configura un paisaje natural que el proyecto reconoce como parte fundamental del lugar. En este sentido, la vegetación existente no es entendida como un obstáculo, sino como una estructura ambiental que orienta las operaciones de implantación y la organización volumétrica.
Bajo estas premisas, el proyecto busca inicialmente alinearse con el eje propuesto por el plan maestro del campus, estableciendo un orden inicial a partir de la disposición de cuatro módulos de referencia. Este sistema modular permite organizar el conjunto dentro de la lógica urbana del campus y establecer relaciones claras con las circulaciones y espacios abiertos circundantes. Sin embargo, durante el proceso de ajuste al terreno se hace necesario introducir una serie de operaciones formales que responden tanto a las condiciones topográficas como a la necesidad de preservar las especies arbóreas más significativas del lugar. Estas operaciones implican ligeros desplazamientos, giros y fragmentaciones del sistema inicial, permitiendo que la arquitectura se adapte de manera más precisa al contexto natural.
Como resultado de este proceso se consolidan tres bloques tipo, que corresponden aproximadamente a la mitad de los módulos de referencia planteados inicialmente. Estos volúmenes se disponen de manera vertical, emergiendo desde la plataforma natural del terreno y configurando un conjunto que adquiere visibilidad dentro del campus. Su disposición genera además un punto de referencia dentro de la estructura espacial del lugar, reforzado por la condición topográfica elevada del predio.
CONCURSO PRIVADO, SEGUNDO PUESTO
Santiago de Cali, Valle
Arq. Edward Conde Serna + Arq. Andres Cifuentes
Año: 2016
Cliente: Pontificia Universidad Javeriana Cali




Finalmente, los diferentes volúmenes se articulan mediante una plataforma continua que se adapta a la pendiente del terreno. Esta plataforma funciona como un elemento de mediación entre la arquitectura y el paisaje, permitiendo resolver los cambios de nivel, organizar las circulaciones peatonales y establecer nuevas relaciones entre el edificio, la topografía y la vegetación existente. De esta manera, el proyecto se configura como una intervención que no solo responde a las condiciones físicas del lugar, sino que busca integrarse a ellas, reconociendo la topografía, el sistema hídrico y el arbolado como componentes fundamentales de su configuración espacial.