

En el piedemonte de Cali, donde antes había terreno en desuso, hoy hay senderos, miradores y bosque recuperado. Esa transformación tiene nombre, Tramo 2 del Corredor Integral Cristo Rey, y acaba de recibir el respaldo de uno de los jurados de arquitectura más exigentes de la región.
En la XVIII Bienal Internacional de Arquitectura de Costa Rica, la obra se llevó no uno sino dos galardones: el premio en la categoría Proyecto Urbano y el Gran Premio de la Bienal, la distinción mayor del certamen. Con eso, el Tramo 2 quedó entre lo más sobresaliente de toda la edición 2026.
Para dimensionar el logro, vale ver contra qué compitió. A la Bienal se postularon 312 proyectos (125 profesionales y 187 estudiantiles) provenientes de 23 países, entre ellos Colombia, Costa Rica, México, Estados Unidos, Chile, Ecuador, Canadá, Argentina, España, Francia, Brasil, Italia, China y Venezuela.Detrás del proyecto está la Alcaldía de Cali, a través de la Secretaría de Vivienda Social y Hábitat Distrital. Y la lógica del Corredor Integral Cristo Rey va más allá de lo estético: integra espacio público, recuperación ambiental, conectividad urbana y disfrute ciudadano en una sola pieza de ciudad.
El arquitecto urbanista Edward Conde Serna pone el foco en por qué este premio, en este certamen, importa tanto. Según explica, la Bienal de Costa Rica "hace énfasis en temas como la recuperación bioclimática, la mitigación de islas de calor, el cambio climático en las ciudades y la relación entre arquitectura, paisaje y ecosistemas tropicales". Para él, lo logrado es un espacio público vivo, donde la gente vuelve a estar en contacto con el bosque que ya existía en el sitio y, de paso, redescubre su ciudad: "Es un parque que permite mirar la belleza de nuestra ciudad y del Valle del Cauca al recorrerlo y llegar a sus partes más altas", precisó.
Así recuperamos Cali: apostando por un urbanismo con sentido social, sostenibilidad y visión de futuro, con proyectos que transforman el territorio y construyen bienestar para las comunidades.

